Leyendo la crónica de la victoria de anoche del Sevilla en Glasgow en la edicion digital del Correo de Andalucía, me topo de bruces con una imagen cuanto menos curiosa, por no decir maliciosa. Ni siquiera se ve el balón, solo a Luis Fabiano que acaba de hacer un remate y un defensa que intenta taparle, pero... ¿dónde está el balón? ¿No podían haber elegido otra foto más que esa, que parece que ha rematado al defensa en vez de a la pelota?
miércoles, 30 de septiembre de 2009
martes, 29 de septiembre de 2009
El voyeur de Granada
Hay un blog que recomiendo visitéis, de un vecino del Realejo de Granada, que se dedica cámara en mano a captar las idas y venidas de la gente por la calle, con la particularidad de que nadie sabe que le están fotografiando, y el resultado es de una naturalidad asombrosa. Gente anónima que pasea, compra, mira, descansa, se besa o se come un helado. Interesante
viernes, 25 de septiembre de 2009
La viga en el ojo propio
Andan últimamente en los informativos Telecinco embarcados en una cruzada contra la educación actual, especialmente motivada por el caso de los errores que se dieron el otro día en un comunicado del Parlamento vasco. En ese comunicado, los amigos del parlamento habían escrito inundaciones con h (hinundaciones) y aprobar con v (aprovar). Huelga decir que tiene delito que de organismos oficiales salgan semejantes burradas, pero lo que ya no tengo tan claro es que aquel que señala con dedo acusador sea precisamente un ejemplo a seguir.
Pues bien, ya que Pedro Piqueras lleva varios días riéndose del asunto, y presentando reportajes de comparativas con la educación de antaño, incluso con entrevistas a pie de calle, habría que decirle que son los menos indicados para hablar, ya que en su inmaculada y académica cadena de televisión han metido la pata varias veces, y no precisamente de forma sutil.
Como reza el dicho, ven la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio.
Y es que no se puede ir de listo por la vida, que después pasa lo que pasa. Espabilados
Pues bien, ya que Pedro Piqueras lleva varios días riéndose del asunto, y presentando reportajes de comparativas con la educación de antaño, incluso con entrevistas a pie de calle, habría que decirle que son los menos indicados para hablar, ya que en su inmaculada y académica cadena de televisión han metido la pata varias veces, y no precisamente de forma sutil.
Como reza el dicho, ven la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio.
Y es que no se puede ir de listo por la vida, que después pasa lo que pasa. Espabilados
viernes, 18 de septiembre de 2009
Nos están Seagalizando
¿Es cosa mía o últimamente están poniendo un mogollón de pelis de Steven Seagal en la tele? Que horror, hacer zapping (que es para lo único que me ha quedado la tele) y verle el careto inexpresivo al tío este, que es tan pésimo que ni te paras a ver lo horrorosa que es la película... bueno, miento, te das cuenta de la calidad de la peli nada mas salir los títulos. La modita de algunas cadenas de reponer las insufribles películas de los ochenta, que si ya eran malas por entonces, no te quiero ni contar al verlas con el paso del tiempo. ¡¡Buuuuf, qué panorama!!
domingo, 13 de septiembre de 2009
Por fin ha vuelto la lluvia
¡Qué ganas tenía! Este fin de semana ha vuelto a llover despues de tanto tiempo, este fin de semana me he puesto una camiseta de manga larga para ir al concierto de los Delinqüentes... e incluso pasé frío. Sí, el cambio ya está aquí, y me encanta. Después de una larga temporada de calores veraniegos, da gloria el cambio del tiempo, taparse por las noches, ponerse calcetines y zapatos, sacar chalecos... Aunque septiembre siempre muere matando, y aún nos dará los típicos cuatro dias de calores antes de meternos de lleno en el otoño... o en el invierno, porque últimamente los cambios de estación son más radicales.
Hoy ha sido un día de parasitar en el sofá viendo F1 y tenis, comiendo porquerías nada sanas, y con las ventanas bien abiertas para oler la lluvia, sonriendo al volver a hacer la cuenta de la vieja que me decían de pequeño: una vez visto el relámpago, empezar a contar en segundos hasta que suene el estruendo, y la cantidad que te dé la multiplicas por dos; el resultado es la distancia en kilómetros a la que cayó el rayo. Ciencia exacta, que se llama.
El caso es que hoy he disfrutado metido en casa con el frescor del viento pre-lluvia. Ya llegarán los tiempos en que vuelva a echar de menos el calor. Por ahora, no.
EDITO HOY LUNES: No sólo ha llovido en Granada, es que también ha nevado en Sierra Nevada, jajajajajjaja, en septiembre, me vuelvo locoooooooooooooooo
http://www.ideal.es/granada/20090914/granada/nieva-verano-sierra-nevada-20090914.html
Hoy ha sido un día de parasitar en el sofá viendo F1 y tenis, comiendo porquerías nada sanas, y con las ventanas bien abiertas para oler la lluvia, sonriendo al volver a hacer la cuenta de la vieja que me decían de pequeño: una vez visto el relámpago, empezar a contar en segundos hasta que suene el estruendo, y la cantidad que te dé la multiplicas por dos; el resultado es la distancia en kilómetros a la que cayó el rayo. Ciencia exacta, que se llama.
El caso es que hoy he disfrutado metido en casa con el frescor del viento pre-lluvia. Ya llegarán los tiempos en que vuelva a echar de menos el calor. Por ahora, no.
EDITO HOY LUNES: No sólo ha llovido en Granada, es que también ha nevado en Sierra Nevada, jajajajajjaja, en septiembre, me vuelvo locoooooooooooooooo
http://www.ideal.es/granada/20090914/granada/nieva-verano-sierra-nevada-20090914.html
jueves, 27 de agosto de 2009
Unas risas con los Monty Python
He estado bicheando un rato por youtube y me he encontrado con un video que vi hace tiempo, y que en su día me reí tanto que llegué a verlo 3 ó 4 veces seguidas. Hoy lo he vuelto a ver, y sin llegar a reirme tano, me sigue haciendo gracia.
jueves, 20 de agosto de 2009
De mi estancia en Sevilla
Bueno, ya he vuelto de pasar una semanita en Sevilla, en casa de mis papis, con su piscinita y su aire acondicionado, cosas que hacen el verano más llevadero. Hay veces que paso algunos dias de verano en dicha casa y hago poco uso de la piscina, por lo que a la vuelta siento que no la he disfrutado como debiera. Será la costumbre de no tener aire acondicionado, que cuando me meto en la casa tan fresquita dan pocas ganas de salir a la calorina del exterior, por mucha piscina que haya. Pero al volver a Granada y darme de bruces con la realidad del ventilador, no puedo evitar acordarme de lo que he tenido esa semana y no he exprimido al máximo.
También me queda la sensación, cada vez que vuelvo de Sevilla, de no haber visto a todos los que quisiera. A pesar de quedar casi a diario con mis amigos de siempre, también me queda el regusto amargo de no haber llamado a otros amigos que sí me dije a mi mismo que tenía que llamar, antiguos amigos que hace años que no ves, o que te han llamado hace tiempo para tomar un café y tú no estabas en la ciudad. Debo mejorar ese aspecto, por ellos y por mi mismo. Contar y que te cuenten. Saber qué es de sus vidas y volver a recordar momentos inolvidables de ociosa y poco sana juventud.
Otra sensación amarga es no haber disfrutado al máximo de la ciudad en sí, a pesar de haberla disfrutado. Hemos salido casi a diario, he conocido sitios nuevos donde comer o simplemente cervecear, he paseado cual turista embobado, buscando el mínimo detalle que detecte un cambio a mi anterior visita o fijando mi curiosidad en alguna placa conmemorativa de cualquier casa del barrio de Santa Cruz. A pesar de todo eso, siento que podía haber exprimido más la ciudad. Es un crimen que a estas alturas aún no haya ido a ninguno de los conciertos en los jardines del Alcázar.
Y de nuevo en Granada. Y de nuevo tendremos en unos días visita al Albayzín para enseñar a amigos de amigos la magia de esta ciudad, el placer de subir y bajar las callejuelas laberínticas del barrio. De soñar despiertos. El placer de imaginarse esa ciudad en otros tiempos, ya sea hace 500 años que 2000. El placer de dejarse llevar. De eso es imposible cansarse.
También me queda la sensación, cada vez que vuelvo de Sevilla, de no haber visto a todos los que quisiera. A pesar de quedar casi a diario con mis amigos de siempre, también me queda el regusto amargo de no haber llamado a otros amigos que sí me dije a mi mismo que tenía que llamar, antiguos amigos que hace años que no ves, o que te han llamado hace tiempo para tomar un café y tú no estabas en la ciudad. Debo mejorar ese aspecto, por ellos y por mi mismo. Contar y que te cuenten. Saber qué es de sus vidas y volver a recordar momentos inolvidables de ociosa y poco sana juventud.
Otra sensación amarga es no haber disfrutado al máximo de la ciudad en sí, a pesar de haberla disfrutado. Hemos salido casi a diario, he conocido sitios nuevos donde comer o simplemente cervecear, he paseado cual turista embobado, buscando el mínimo detalle que detecte un cambio a mi anterior visita o fijando mi curiosidad en alguna placa conmemorativa de cualquier casa del barrio de Santa Cruz. A pesar de todo eso, siento que podía haber exprimido más la ciudad. Es un crimen que a estas alturas aún no haya ido a ninguno de los conciertos en los jardines del Alcázar.
Y de nuevo en Granada. Y de nuevo tendremos en unos días visita al Albayzín para enseñar a amigos de amigos la magia de esta ciudad, el placer de subir y bajar las callejuelas laberínticas del barrio. De soñar despiertos. El placer de imaginarse esa ciudad en otros tiempos, ya sea hace 500 años que 2000. El placer de dejarse llevar. De eso es imposible cansarse.
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